El pentateuco de Isaac

Como de costumbre, no tengo gran cosa que contar, pero aun me quedan algunos dibujos escaneados y aprovecharé para escribir algo y poder colgarlos totalmente fuera de contexto. Hablaré del último libro que he leído, “El pentateuco de Isaac” dee Angel Wagenstein.

A simple vista es uno de tantos libros ambientados en la segunda guerra mundial, uno de tantos que hablan del holocausto. Pero este libro quiere abarcar mucho más, lo deja muy claro en su genial subtítulo: “Sobre la vida de Isaac Jacob Blumenfeld durante dos guerras, en tres campos de concentración y en cinco patrias”. Cágate lorito! Me recuerda a los títulos de los capítulos del Quijote, que copiando el índice de los libros tenías un resumen cojonudo. En esos tiempos, el concepto spoiler no se llevaba. Si ibas al teatro a ver una obra de Shakespeare, a lo mejor necesitabas un programa, o que alguien te la explicara.

Al tema. El libro, como bien reza (en arameo) el subtítulo, trata de la vida de Isaac, un pobre desgraciado que parece que siempre estuvo en el lugar equivocado del mundo y de la historia. Y eso sin querer moverse mucho. Como dice el prota montones de veces durante el libro, “Si Dios tuviera ventanas, hace tiempo que le habrían roto los cristales”. Y es que el libro no deja de ser una colección de chistes y anécdotas de judíos, con las que Isaac se burla de su destino y consigue tirar hacia adelante, mientras el suelo que pisa cambia de nombre y de régimen a cada rato. E Isaac sobrevive, a veces porque es tonto, a veces porque se lo hace y a veces ni él ni nosotros sabemos por qué.

Aparte de estar muy bien escrito, ser muy divertido y emocionante en los dos sentidos (en el de las emociones y en el de los sentimientos), el libro me ha encantado porque toca un tema que me interesa muchísimo: las fronteras. Cuando era pequeño, en las clases de geografía, parecía que el mundo tenía unas líneas marcadas como tatuajes, dibujadas desde que la bola de fuego se apagó, Pangea dividiéndose y derivando con lineas rectas y curvas pintadas sobre ella. Pero no, hace no tanto, había una serie de países que vivían entre imperios y lenguas y alfabetos. El imperio austrohúngaro, el imperio otomano, la madre rusia, etc. Esos atrasados de Europa del este, esos balcánicos, esa colla de gitano-moro-ruso-judíos que quieren ser europeos… ¡Ja! Esos que se comieron las guerras de los demás hasta la primera mitad de siglo XX y tuvieron que hacer sus propias guerras al final de la segunda. Al final lo importante no fue quién ganó la guerra, sinó qué ésta acabó, y unos países se pusieron de acuerdo y decidieron por los demás.

El libro toca de refilón, como si no se atreviera a profundizar, la financiación del Reich. ¿De dónde salió y adónde fue la millonada que costó conquistar Europa? ¿Dónde está el oro de los judíos? ¿Hasta qué punto fue neutral Suiza, la banca Suiza?

Buenu, la verdad es que me falta cultura, formación y convicciones para opinar con fundamento. Ahí va el dibujo.
La bella durmiente:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s