Comer animales

“¿Cómo saber si alguien es vegetariano?
No te preocupes que enseguida te lo va a decir.”
Chiste visto en internet

“Filibustier!… Végétarien!… Pacte-à-quatre!…”
Capitán Haddock, marino.

Los vegetarianos, como el dinosaurio, siempre han estado allí. Y han tenido todo mi respeto, como todos aquellos que intentan salvar el mundo, o algún trozo de mundo, a su manera. Pero el fuet también había estado siempre allí, y algo hay que poner dentro del bocadillo, ¿no?.

Hasta hace no tanto, yo estaba convencido de que un vegetariano era aquél que solamente comía seres vivos que pertenecieran al reino vegetal. Bueno… y algas y hongos también. La primera vez que escuché la palabra “vegano”, algo que se definía como “vegetariano estricto”, pensé que se refería a los “frugívoros”, aquéllos que no comen nada que comporte matar a un ser vivo. Pero no, los veganos son los vegetarianos de toda la (mi) vida, comedores de plantas (frutos, tallos, flores y raíces) y los vegetarianos, además, pueden comer huevos y productos lácteos. Quizá esta nomenclatura es una manera de democratizar el vegetarianismo. Aunque, al igual que me sorprendió que un vegetariano pudiera comer huevos, ahora escucho con perplejidad a gente que se considera vegetariana y dice que a menudo come pescado. Al fin y al cabo, ¿qué es carne? El atún de lata no es pescado, el pescado no es carne, el pollo no es carne, el jamón no es carne.

Si alguien quiere probar, tiene bastantes dietas a elegir. Están ordenadas de más a menos restrictivas, así que mejor empezar por el final:

Frugívoros o frutarianos: Solamente comen aquella parte de la planta que se desprendería de ella de manera natural, sin dañarla ni matarla. Algúnos de ellos no comen semillas, pues consideran que éstas podrían dar lugar a una nueva planta. Es una dieta bastante peligrosa para la salud.

Crudívoros: De éstos, algunos son vegetarianos y otros no, pero lo que los une es que solamente comen alimentos sin cocinar. Su pretexto es que el proceso de cocción se carga algunas propiedades de los alimentos.

Veganos: Vegetarianos estrictos o vegetarianos éticos. Solo plantas. Tienen algún problema para conseguir calcio y proteínas, y algunas vitaminas, pero se buscan la vida con los cereales integrales y la soja. Vivan el tofu y la quinoa.

Vegetarianos: Ovolácteo vegetarianos. Es una dieta fácil de seguir sin gastarse un dineral en tiendas especializadas. Eso sí, hay que informarse sobre cómo son las granjas dónde se produce la leche y fijarse en los códigos de los huevos.

Pescetarianos: Plantas y pescado. La sociedad vegetariana los considera herejes. Los vegetarianos lo tienen chungo cuando tienen que elegir algo de la carta de la mayoría de restaurantes, así que, puestos a elegir entre carne y pescado, eligen lo más sano. Al fin y al cabo, los peces tienen una vida libre nadando felices en el mar y no se les encierra y tortura en granjas. Mejor no pensar en los métodos de pesca industrial.

Flexitarianos o semivegetarianos: Es una palabra nueva para definir a los de arriba, los pescetarianos, o a gente más permisiva. Ser vegetariano está de moda, queda muy cool decir a tus amigos, ay, no sé cómo podéis comer eso, yo soy vegetariano por el medio ambiente, el karma y el sufrimiento de esos pobres animales de pelo suave. Bullshitarians! (Pensaba que me había inventado esta palabra, pero internet siempre es más rápida).

Hay cosas más raras pero creo que estos son los grupos más representativos.

Las motivaciones también son bastante variadas. Yo diría que la mayoría de vegetarianos lo son por motivos religiosos. También hay quien mira su salud y hay quien mira la del medio ambiente. A la que te informas un poco y compruebas lo que ha aumentado el consumo de carne en el primer mundo y lo que esto representa para el planeta, te puede dar por pensar en cambiar tu dieta. Y, si sigues tirando del hilo y descubres en qué condiciones esos animales nacen, se transportan, se almacenan, engordan, se reproducen y son sacrificados, te dan ganas de mirar hacia otro lado y decir, bueno, otro mundo es posible, pero yo tengo que vivir en éste.

Todo este rollo viene, como tantas otras cosas, de mi camino de Santiago. En realidad solo hice una parte, dos semanas y, como me dijo un conocido, no sé qué me habría pasado si lo hubiera hecho entero. Pero fueron dos semanas comiendo casi solamente pan, frutos secos, fruta y queso, caminando y descansando, y hablando con un montón de gente muy diferente. No sé si se puede cambiar el mundo, pero si queremos intentarlo, creo que primero tendremos que cambiar nosotros mismos.

Ah! De la lista de antes, por ahora, solamente he llegado a ser bullshitariano (pescetariano que a veces come carne para no ofender a los demás).

Dedico este tocho a Vanessa. Espero que mi manera de redactar y el google translator sean lo bastante buenos para que lo entienda.

Anuncios

2 comentarios en “Comer animales

  1. Estic d’acord, hi ha un munt de camins, camins a trovar i camins trovats, però realment, la gent realment està dispossada a canviar? Segurament amb petits canvis aconsegueixes canviar el teu mòn, però no el mòn com a tal…

    • Canviar, com dius, és molt difícil. Potser hi ha coses que no ens agraden, però ens trobem més o menys còmodes amb la nostra realitat, i no tenim ni la força ni la capacitat d’arreglar-la en un moment. Crec que cadascú ha de decidir per si mateix, no amb la idea de canviar el món, sinó amb què estem o no estem d’acord.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s