Stuttgart – día 3

Hoy llevo al trabajo, aparte de la comida, dos paquetes de galletas porque ayer me dijeron que tendríamos reunión de empresa y había que traer un pastel. Ya sabía que casi nadie llevaría nada (además me lo dijeron), pero alguna vez hay que quedar bien. También llevo un libro tocho para dejar en el trabajo, “die gerette Zunge” una de las cosas inútiles que traje porque veía que no me acercaba ni a la mitad del peso que podía cargar de equipaje en el avión. He leído cuatro páginas solamente, pero creo que es un libro muy bueno.

Hoy la cosa va mejor. Tengo más o menos algo que hacer, las pruebas que hago funcionan y el tío que me hizo las entrevistas ha venido y me explica un poco mejor “el perquè de tot plegat”. La semana que viene me darán clases de DotNetNuke y de alemán. No hay prisa.

Hoy el día es largo, porque he entrado muy pronto y la reunión de empresa será a las 6, así que aprovecho  mis horas extras para indagar sobre el tema que me obsesiona: encontrar un techo. Hay más gente que se ofrece a ayudarme y recibo una respuesta de una mujer que alquila habitaciones por días. Hay opciones más raras, como ir a un albergue de Cáritas y explicarles mi situación, tirar de coachsurfing o ir a pisos para turistas. Por ahora, el albergue parece lo mejor, aunque no todos tienen cocina.

Hoy quería salir a correr un rato, pero ha sido imposible. La reunión se alargó bastante y no entendí ni la mitad de lo que dijeron. Lo que me ha quedado bien claro es que necesitan más gente y se están gastando mucho dinero en ser muy guais con los empleados (internos y externos). Después vi que la gente había llevado bastantes cosas pero, como no estaban abiertas, nadie las tocaba. Así que yo abrí mis galletas. A la vuelta, un compañero se ofeció a llevar a quien quisiera al centro. Solamente nos apuntamos una chica y yo. Ha sido muy agradable. Como ellos dijeron, este miércoles olía a viernes. Les convencí para que me hablaran en alemán y así, en petit comité, es más fácil. He descubierto que hay otro Rewe al lado de la estación. Me encanta este supermercado, aunque tardo un huevo en hacer la compra. Tienen yogur normal, enriquecido, de soja, de kéfir, sin lactosa, queso líquido, quark, crème fraîche, mil cosas que parecen lo mismo en un pote de medio litro. Los lácteos son baratísimos. Y la cola de los supermercados es un espectáculo, con gente que se reparte entre las colas para ir más rápido. Porque todo el mundo tiene prisa y empuja, y el cajero ya está escaneando los productos del siguiente cliente cuando tú no has sacado todavía el dinero. Mi corazón latino y vagabundo sufre mucho ante esta sociedad apresurada y robotizada. Bué, supongo que son más eficientes, espérate a que hagan trabajar de verdad.

Àpali! Voy a seguir buscando casa. Creo que es mañana cuando tengo que comprar el periódico porque viene el suplemento immobiliario.

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