Día 54 de peregrinaje: Santillana del Mar (Cantabria) 4 de agosto 2013

P1010432

Y esta es la puerta de los peregrinos por la que aun hoy día siguen entrando a Santillana del Mar. Hombre! Puedes venir aquí para que les explique a estos turistas lo que es un peregrino? Por supuesto, señora guía, un peregrino está para ayudar a quién se lo pida, incluso puedo traducir su pobre inglés al alemán, que los turistas no se enteran. Tú calla y quédate quito: miren, esto es la concha y esto es el bastón que… Sí, claro, y esta es la barba y esta es la ropa que lavo en un lavabo cada dos días para que quede casi limpia. No, no he adelgazado nada. Al contrario, como puede apreciar, me he puesto súper cachas.

Santillana del Mar, el sitio más odiado por los peregrinos con un pelín de inquietudes, de mística, de autoconocimiento… Disneylandia? Psí, un pueblo turístico a más no poder, pero es bonito. Hermann, un señor alemán* que viene de Aachen (Aquisgrán) me dijo más tarde que no pudo entrar en la iglesia porque “la misa no es para los turistas”. El famoso peregrino/turista pobre en Cantabria. Yo, gracias a hacer el paripé y servir de “peregrino modelo” pude visitar la colegiata de gratix y escuchar la explicación de la guía (un poco cutre; es cierto que algunos alemanes me preguntaban a mí directamente).

Pero si hacer la comedia un rato valió la pena no fue por ahorrarse 3 euros, sinó porque, una vez dentro del claustro, un turista francés se dirigió a mí para interesarse por mi peregrinaje. Nos sentamos en una piedra (una antigua ruina, supongo) y contesté a sus preguntas como pude. El señor en realidad era corso, por lo que las preguntas no fueron los “pourquoi” y “combien” des français cartésiens, sinó más bien “quoi” y “comment”. Qué había sentido, como era mi día a día, qué opinaba de la sociedad. Es el peregrinaje una manera de salir de la caja y verlo todo desde fuera? Fue un gran placer hablar con este señor, que me presentó a su familia. Cosas como esta me hacen recobrar la tan tópica “esperanza en la humanidad”.

A la salida del templo escuché que alguien me llamaba. Era ***, la peregrina alemana a la que acompañé en su calvario hacia Güemes. Se la veía muy guapa, sin su enorme mochila, brillando bajo el sol, intentando sonreír. La abracé y le deseé que tuviera un buen camino. El mío, por fin, ya lo estaba siendo.

*Hermann es un señor muy alto y muy viejo con una voz que despierta a los que deciden no madrugar. Salió de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), donde Carlomagno recibió una llamada de Santiago, o algo así, según Códice Calixtino. Ha hecho de hospitalero en varios albergues de España, tiene muy mala leche y, aunque peregrinaba con un italiano y un polaco, acabó mandándolos a la.. para seguir solo. Cuándo se enteró de que yo había salido de Ginebra (y bueno, que también abandono a la gente), se hizo amigo mío. Antes de llegar a Santillana, me regaló una pastilla de calcio para el agua. Siempre me habló en alemán, así que no me enteré de que era efervescente y casi me explota en la mochila. Se ofreció a pagarme una birra en Santillana del Mar o en el siguiente pueblo con albergue, Cóbreces. No lo cumplió.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s