Día 25 de peregrinaje: Cajarc (Lot), 6 de julio de 2013

6.7

Esto es una estación de tren abandonada, aunque se conserva muy bien.  El camino del Puy sigue muchas vías muertas que a veces pasan por los patios de las casas. Ahora me doy cuenta de la antena parabólica. Vivirá alguien aquí dentro? Al lado de la estación, museo tenemos, el Lot, uno de los ríos más bonitos que he visto. Y al otro lado, un camping donde un señor (“le connard”, según Dominique) ha viajado por toda Europa con su caravana para llegar a la conclusión que todos los europeos no franceses son imbéciles. Bueno, y también los bretones, vascos, catalanes, corsos y los habitantes de la Guayana y las islas Reunión, que deberían ipso facto dejar de ser franceses.

Hoy he salido del Carmel de Figeac y me he despedido del hospitalero, muy amable, que me ha dado su tarjeta y una dirección donde dormir en el camino norte. También me he despedido de Claire-Anne, la pintora de iconos, las dos beatas repelentes, Sofía (o Sophia, no beata y menos repelente) y la niña coreana que han secuestrado/convencido para ir a Rocamadour. No tengo ni idea de qué hay en Rocamadaour. Es como Montserrat, me dice Clariana, pero además hay una megaparty de las juventudes cathos. Yo no he venido aquí a hacer turismo! Y menos religioso. Como dicen los franceses que hablan “inglés”: Goodbye everything!

Hoy se me hace difícil caminar solo. Me pierdo varias veces, y varias veces me cruzo con las dos damas holandesas (una angloparlante y la otra francófona) con las que compartí habitación en Figeac. Por el camino encontré a una chica alemana que hablaba español perfecto (incluso con argot), pero no era la “chica alemana del perro”. De todas maneras, habría valido la pena hablar un poco más con ella, porque no la volví a ver y caminé el resto de la etapa solo. Hasta ahora casi todos los peregrinos que había conocido eran yayos y ahora, después de ver a tantas chicas, me duele la soledad. Intento aplicar el truco de David: cantar “They’re taking the Hobbits to Isengard”. A mí no me funciona. De todas maneras, no tengo otra cosa que hacer que seguir adelante, subir, subir, hasta llegar a la cima de un monte desde donde se puede ver Cajarc. Allí hay dos yayos franceses que acaban hoy su parte de camino. Bajo corriendo (literal e inconscientemente) para encontrarme con un mercaíllo que llena todo el pueblo. Entro en el albergue, dejo los trastos en la habitación que está vacía y me ducho.

Carjac es uno de los pueblos más chulos que he visto. Hay de todo, es más o menos grande y conserva su carácter. Voy a la oficina de turismo a chupar internet (sin noticias de Stuttgart), ya allí me informan de que ésta es la ciudad de Françoise Sagan y Coluche* (que ni siquiera nació aquí). En la iglesia, una yaya me pregunta que dónde está mi credencial, que quiere sellármela. Le pregunto cuándo cierra la iglesia y salgo casi corriendo a buscarla. Por el camino me encuentro a la holandesa más joven que está contentísima (y guapísima) con el vestido que se ha comprado en el mercado (no tenían camisetas de mi talla). En el albergue ya ha llegado todo el mundo, la otra holandesa, Jean-Baptiste y Dominique, un tío que encontré de camino a Conques. Con el tiempo justo, le presento a la vieja mi credencial. Tiens! Le voilà, il est revenu! Estampa el sello con rabia.

De vuelta al albergue, ha llegado el controlador-hospitalero, simplemente a cobrarnos la noche y a reorganizarnos. Mi compañero de cuarto será el francés que estaba durmiendo cuando llegué, que ha pillado una insolación. Lo bueno de cenar tan temprano y que los días sean tan largos, es que hay mucho tiempo para visitar el pueblo. Dominique resulta ser un gran tipo, un tío abierto que ha viajado bastante, habla inglés perfectamente y tiene mucho que contar. Contrasta con Jean-Baptiste, otro tío con una gran cultura, pero con esa visión ombliguista de parisino de clase alta.

*Si alguien no sabe quién es (o fue) Coluche, le recomiendo que busque un rato por internet. Sobre su campaña electoral, sus Restos du Coeur y su muerte (Putain de camion). Si amo a Francia y no odio a los *#@ gavachos es por tipos como éste. Y Serge Gainsbourg.

coluche

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