Día 21 de peregrinaje: Conques (Aveyron), 2 de julio de 2013

Todo el mundo madruga y se levanta a la vez y todo el mundo desayuna en el camping de Golinhac porque todo el mundo va a Conques. Conques es final de etapa y obligada y final del camino de este año para muchos franceses. Y el año que viene… ya veremos. Conques y Moissac son las paradas principales de la Via Podiensis, y la dividen en tres partes más o menos iguales, que pueden hacerse en menos de dos semanas de travesía cada una.

Todos vamos a Conques, y la distancia no es precisamente corta. Yo sigo encomendado a San Roque, el Toxicodendron y fray Leonardo de Estaing y me lo voy a tomar con calma. David, maldiciendo a los desayunos franceses y sus productos lácteos, sale de los primeros y se ofrece a reservarnos plaza a Félix y a mí. Félix también depende de los dioses del metal para arrastrar su tendinitis y sus botas que deben pesar más que mi mochila.

Camino realmente despacio, hablando con todo el mundo y parando a cada momento. Claaaro, como David me guarda el sitio… Hablo un rato con otro cojo, que más adelante tendrá nombre, Dominique, que, aun cojeando, camina más rápido que yo. De todas formas, me paro un buen rato en una de esos “albergues-puestos de bebidas” que los lugareños montan en su casa para recoger a los que no se ven capaces de llegar a los finales de etapa importantes, o al menos refrescarlos un poco. Y charlar con ellos, claro.

La hospitalera-coche escoba resulta ser una señora de Salamanca que vive en Nîmes. Es curioso porque tiene acento francés cuando habla español y viceversa. Hablo bastante rato con ella, y acaba nombrando a la chica del perro*. Pasó justo ayer. En las tres semanas que llevo caminando, le he recortado un día. La mala noticia es que pasó con un chico, español, que recogió en le Puy. De todas maneras, ya casi me había olvidado de ella, como si perteneciera a otro camino, pero sí que me hubiera gustado verla. Aunque ya la vi en una foto** seguro que tenía muchas cosas que contar. ¿Cómo se las apañará caminando desde Múnic con una perra? Mientras hablo, van pasando todos, los que se levantaron tarde y los que van despacio, incluído Félix, bastante hecho polvo.

A Félix lo pillaría en Espeyrac y ya caminaría con él hasta Conques, parando varias veces. Hicimos una última parada antes de la bajada final, en la que creo que los dos sufrimos igual hasta llegar al fondo del cuenco donde está metido Conques y su abadía. El recepcionista nos dijo que en efecto, había una reserva a nuestro nombre y que debíamos apreciar el gesto de David. Se tomó tan en serio su misión que llegó cuando el albergue estaba aun cerrado y tuvo que esperar afuera. Gracias por evitar que se llevaran a los hobbits a Insengard.

Félix estaba demasiado cansado, así que fui con David al camping que hay fuera del pueblo. Ese día hablé lo que no había hablado desde que salí de Ginebra. De animales y animalismo, de política, de nacionalismo pero, sobre todo, de filosofía. La tienda del camping es lo mejor que hay en Conques. Todo lo demás, ya lo visitaría mañana pero, los peregrinos del último día me enganchaban siempre. Y, además de todos ellos, sentado en el bar de la plaza, estaba Pierre***. Fue una alegría verle, tan contento, bebiendo y fumando. Le pregunté dónde iba a dormir en un pueblo para turistas. Me dijo que no hacía demasiado frío, que se podría dormir en la calle. En ese momento empezaba la “explicación del tímpano”. El tímpano es la zona esculpida en lo alto de la puerta principal, una especie de cómic medieval, dibujado con muy mala baba. La explicación la daba el cura, y no pillé casi nada. Solo sé que necesitó una “voluntaria” y fue directo a buscar a la niña de pan integral, la compañera de la “niña de caramelo”. No sabía nada el tío… Después había un concierto de órgano pero, como el programa se repetía cada día, volví al albergue, donde Félix y David habían descubierto que compartían religión metalera y un idioma en el que me costaba entrar. Después de haber hablado siempre en francés con uno y en castellano con el otro. Mañana me iba a aburrir mucho.

* La chica del perro (es una perra y se llama Lotte, la perra) apareció por primera vez en Poisseu y yo no escribí nada. Ahora lo he arreglado.
** Esto es para un post del pasado que escribiré en el futuro. La chica del perro se merece una etiqueta.
***Pierre se merece otra

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El dichoso tímpano de Conques. No me acuerdo de si el tío grandote era Carlomagno o Jesucristo. Hay un montón de bibliografía sobre las figuras. Una peregrina de Toulouse que me encontraría caminando hacia Deba hizo una tesis sobre esto.

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