Día 46 de peregrinaje: Zarautz (Gipuzkoa) 27 de julio 2013

El camino demuestra que Shakespeare tenía razón. La vida es un teatro. Da igual en qué condiciones llegase ayer a Orio después de tantas aventuras trágico-cómico-penosas. El papel de periódico ha secado más o menos mis bambas y nadie sabe que mi mochila está llena de ropa mojada. Además, Rosa, la hospitalera me ha regalado una guía de los caminos del norte bastante interesante y detallada. La vía de la costa, más que un camino, parece un rompecabezas.

Caminando por la carretera llego enseguida a Zarautz, a paso de peregrino holandés que flipa con el precio de la comida en Euskadi. Has visto lo que vale un café? A partir de ahora, me tomaré un café en cada pueblo.

En mi diario tengo apuntada esta pregunta de unos chavales británicos en medio de la carretera. “Have you seen a drunken guy?”. Borracho? Como tú? Sí, más o menos… Puede ser en un cámping allá atrás. Sí, gracias tío.

Zarautz, aparte de su larguísima playa y paseo marítimo, no tiene demasiado interés. Pero para mí lo principal es encontrar el restaurante de Arguiñano. No es muy difícil, porque hay señales por todas partes. El edificio es una especie de castillo feote, con una estatua del ilustre, a tamaño natural supongo. No puedo evitar pedirle a una chica que me haga una foto. Una señora nos ve, y se ofrece a tomarnos una juntos. La fotógrafa se pone roja, roja y se va casi corriendo. Lástima, habría sido una buena foto, porque la chica no sabía usar el zoom.P1010330

El camino de hoy va a ser fácil, con pueblos y playas bonitas. Getaria, patria de Juan Sebastián Elkano, con su fuerte y su característico ratón, blablab, wikipedia. Justo delante del fuerte, o iglesia, o cárcel está Christophe esperando el autobús. Christophe es un educador que ha hecho varias veces el camino con niños problemáticos y quería por una vez probar hacer la aventura en solitario. A lo mejor ya he explicado esto antes, pero describir a los personajes cada vez que aparecen mola, algo así como en “el pequeño Nicolás”. En fin, Christophe no parece muy contento, no se siente cómodo en el camino y ha decidido volver a casa.

Yo sigo hasta Zumaia, de la que no recuerdo nada. Solo sé que a la salida del pueblo me encuentro a dos chicas francesas que ya había visto en Irún, y decido acabar la etapa con ellas. Son de Toulouse: una tiene pinta (y voz) de niña buena, y habla español perfecto; la otra es más destroyer y no para de recolocarse la ropa para enseñarme todos sus tatuajes. Y más cosas, en fin. Me dicen que habían caminado con otros españoles, pero que iban demasiado rápido para ellas. Ahora están disfrutando del camino, dicen, poniendo típica francesa: Manu Chao y Massilia Sound System. Flipan cuando me pongo a cantar la letra de “Dimanche aux Goudes” en catalán. Ai ai ai!

Por el camino, un señor nos ofrece a entrar a su casa, a rellenar las botellas y a comer ciruelas. A hacer el Txoko, hostias. El buen hombre necesitaba hablar con alguien, sobretodo con las chicas, pero no era tan bueno escuchando. Nos explica una historia de una vecina suya, una señora mayor, que escribe sus recuerdos en un periódico. La yaya periodista.

Llegamos al fin a Deba, el pueblo de las escaleras (y ascensores). El albergue era una antiguo colegio, en lo alto, y para coger sitio hay que volver a bajar a la oficina de turismo y pagar la voluntad obligatoria de cinco euros. Llueve. Mientras miramos el tímpano de la iglesia del pueblo, la de los tatuajes se acuerda de su tesis sobre el de la catedral de Conques. Los caminos se conectan.

De vuelta al albergue, conozco a sus amigos españoles. Catalanes que están haciendo el camino con los días contados y ya están empezando a sufrir las ampollas. Me proponen ir a un bar a comer pintxos, pero prefiero estar solo y comer cosas de vegetarianos. Primer falafel del camino!

Vuelvo al albergue, estiro en plan showman yoga y hablo un rato en francés con una suiza que ha vivido en chile. Acabamos reuniéndonos todos en el comedor del albergue-cole, hablando hasta las tantas de lo malo que es el pan en España comparado con el de Francia. Pues es del Carrefour…

Más fotos, que son gratis:P1010347

P1010350

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