Día 27 de peregrinaje: Flaujac-Poujols (Lot), 8 de julio de 2014

Me despierto un poco perdido, esperando encontrarme la típica habitación de albergue a oscuras, con gente que ronca y gente que remueve bolsas de plástico con una linterna en la boca. Por la ventana entra bastante luz y mi compañero de celda, el novicio Jean-Baptiste, está ordenando sus cosas.

Yo dejo la mochila en el cuarto y me pongo a correr como un idiota por el claustro del monasterio de Vaylats. ¡Creo que estoy curado! En el comedor, la mujer del Dalshim (o del malo) me vuelve a dejar la crema y Rafa, el hombre medicina valenciano, me dice que para la tendinitis hay que mear mucho. Él intentará aguantar, aunque parece que su magia no es lo bastante poderosa para curarse a mí mismo. No hace falta decir lo que piensa Jean-Baptiste de semejante herejía.

Vaylats

Vaylats

Hoy no tengo ganas de seguir el paso militar de Jean-Baptiste. También tengo ganas de perderlo un poco (pobre!), pero no hay manera, porque aunque me adelanta, cae en las redes de un tenderete en el medio del camino. Es una ONG de Estrasburgo, que ayuda a los handicapés a hacer el camino de Santiago. Venden deuvedeses y regalan galletas. Es gracioso, porque la mitad son de Iraq, y hablan con un acento alsaciano del próximo oriente. Son simpáticos. Sigo andando con el brutispático Jambo, un poco aguantado, hasta que encontramos a la pareja de oro, los Jeanpoles (Jean-Paul y Philip) siempre dispuestos a hablar un rato (solo Philip). Seguimos adelante, hace mucho calor, Jambo ya no puede correr mucho, apenas hablamos; hay ganas de llegar a Cahors de una vez. Entonces, me doy cuenta de que me olvidé el bastón. Gracias bastón! Jambo, sigue sin mí! Tiro la mochila al suelo y corro, corro, hasta que veo a la pareja, con mi tesoro en la mano. Il a une jolie forme, ton bâton. Sigo con ellos hasta que llego a mi mochila, la recojo y me despido, nos vemos en Cahors.

La revelação

Esto era yo que acababa de recuperar mi preciado bastón que perdía cada dos por tres, llegando a Cahors todo solito, cantando boludeces, riéndome solo, hasta que escucho una voz que viene de arriba. Alzo la cabeza y veo un campo de fútbol abandonado detrás de la silueta de un hombre sentado a una mesa. Voy a ver qué me dice.

Le monsieur du champ de foot, un señor algo mayor, algo gordo, algo canoso y con un tatuaje gastado en el brazo me da la mano y me dice que me siente a beber algo. No cal. Pero me siento y me presento, se presenta, el típico bavardage entre peregrino y hospitalero. Pero este hospitalero y esta conversación no eran tan típicos. No sé muy bien cómo, ah le catalan, acabamos hablando de regiones y países y de Europa y de economía y de cómo las personas acababan (acabábamos) sepultadas por una serie de “entes” que no podemos controlar y a los que no les importaban. Y no sé cómo me eché a llorar como un tonto. El señor me hizo pasar a su mini-albergue y me dio, no sé, una cocacola y entonces llegaron su mujer y su hija, discapacitada, que me puso, muy fuerte, el sello de la Confrerie Flaujac-Poujols y yo le di la voluntad y, claro, seguí adelante.

Seguí adelante perdiendo espíritu por todos los poros, como una esponja invertida, como si me hubieran desatado un nudo de dentro, entendiendo el sentido del camino, que a veces caminamos por otros, como este señor, que no puede dejar a su familia pero cada día escribe los pensamientos que le transmiten los peregrinos que paran en la puerta de su cabaña, de camino a Cahors.

Philip me dice que Jean-Babtiste me estuvo esperando un rato y al final había tirado para Cahors. Me pongo a correr, a ver si lo alcanzo, pero antes de llegar a Cahors encuentro el albergue-donativo que salía en el libro de la hospitalidad cristiana de Quentin. Al final, no es donativo ni especialmente barato, pero él y Anneline está allí, así que me quedo y comparto un plato de pasta mientras el garçon se baña. Anneline es vegetariana, filósofa y creyente. Su familia viene de Polonia. (Quentin es un chti con cara de duende) Me quedaría a hablar con ella para siempre (en serio), pero quiero ir a bañarme al río. Quedamos en que por la noche cocinaremos tortilla. Española.

Cahors, al tener estación de tren, es final de camino para unos cuantos. Como Dominique y las damas holandesas. Los encuentro en el puente y me dicen que hay una playa junto al río. La “playa” está petadísima, así que me voy directamente al río, aunque esté prohibido. Escondo la ropa entre los matorrales y disfruto del agua fría y fangosa. Cuando salgo, unos drogotas me dicen que tengo que pagar peaje, pero me hago el guiri y los esquivo. En el pueblo, me encuentro a Jean-Baptiste. Me dice que en su albergue están Félix y David, mis compañeros de tendinitis en Conques. Quiero ir a verlos, pero me lía con la visita a la catedral (la de las tetas) y el mercadillo medio-medieval y al final vamos a comprar para la tortilla. En el super encontramos a Quentin-content y Anneline y nos repartimos la compra. Jean-Baptiste quiere cenar con nosotros y dice que se encarga del vino, del queso y del melón. En fin, es francés y de Paris para más inri.

El edificio con tetas grises es la catedral de Cahors

El edificio con tetas grises es la catedral de Cahors

En el albergue encontramos a una pareja de jubilados que acaban de llegar. Hablamos un poco, hablan, porque yo tengo que hacer la tortilla y dirigir a la gente, pensando en castellano y hablando en francés. Jambo saca su navaja del ejército colonial y los otros unos cuchillazos enormes. Nadie entiende que el huevo se eche al final ni que se necesite tanto aceite (de colza!), pero salen dos tortillas bien majas. Los señores resultan ser muy simpáticos. Están jubilados, pero todavía tienen que cuidar de sus hijos… y de sus nietos. Hablamos y hablamos (Jambo se marcha a su albergue), oscurece y cuando llevamos un rato hablando en la oscuridad (no hay luces en el albergue), nos vamos a dormir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s