Día 38 de peregrinaje: Arzacq-Arraziguet (Pyrénées-Atlantiques), 19 de julio 2013

La etapa de hoy es larga y aburrida. Ya queda poco para entrar en territorio español y se va notando el desgaste. Partimos los tres solos muy temprano, dejando atrás a los ancianos de Pimbo (la Bestia Roncadora incluída), intentando encontrar la salida. Acertamos a la segunda. El primer pueblo que encontramos, Arzacq-Arraziguet, es el pueblo de dónde ha salido gran parte de nuestro “grupo”, al que nos costará atrapar. Un grupo bastante reducido, pues la mayoría de peregrinos que hemos conocido ya se han largado a casa y no encontramos a nadie nuevo hasta que nos paramos junto a este árbol. Félix no puede evitar el orgullo de señalar la bandera de Québec. Junto al árbol hablamos con un señor sonriente, que parece que nos rehuye un poco. Yo, cabezón me pongo a hablar con él. También partió de Suiza (no recuerdo  de dónde) y hace semanas que encontró su ritmo, así que prefiere caminar solo. Me confiesa que es daltónico y que, al no distinguir el color de las marcas (rojas y blancas) se ha perdido varias veces. Parece un chiste…

En seguida pega un acelerón y nos deja atrás. Lo volveremos a alcanzar, por supuesto, pero le dejamos tranquilo. Tampoco hablamos mucho entre nosotros hasta que llegamos a Arthéz-de-Bearn. El Bearn no forma parte del país vasco francés, pero tiene un aire, casas blancas y aisladas. Quizá es lo que ha hecho tan aburrida la etapa de hoy, todo el suelo que hemos pisado era agrícola, nada de bosques, hemos atravesado varias poblaciones pero sin cruzar apenas calles. El albergue, el que toca, es bastante grande, con una recepción que parece de un hotel. En el libro oro hago un dibujo del grupo, que se ha perdido. David dice que lo he dibujado como una tía y Félix parece que esté fumado. Céline y Joanne están allá, con el daltónico y otro chico que vi hace días, el falso vegano, según David. En teoría compartíamos habitación con las dos marsellesas pero Céline decide que prefiere acampar. Joanne (mi Joanne) parece que se quiere quedar con nosotros pero, al final, se va fuera también. David dice que no podría soportar nuestros encantos sin tirársenos encima. Félix opina que deberíamos ducharnos. Tras la ducha, Joanne dice que les sobra comida y sitio en la lavadora. Tras un pequeño interrogatorio, decidimos que la comida es apta para veganos (tu es aussi végétarien? No, I’m a level higher!). Después de comer, y tender la ropa, la de las chicas incluída, estamos un buen rato hablando, hasta que Céline vuelve, algo nerviosa, casi avergonzada, porque he tendido su ropa (también la interior). Dice que afuera hay muchos mosquitos y que prefiere pasar la noche en el albergue.

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