Correr es lo peor que puedes hacer para yoga

“Correr es lo peor que puedes hacer para yoga.
Yoga es lo mejor que puedes hacer para correr.”

Jo-der! Parece un koan zen. Aunque, si lo piensas, tiene sentido.
El objetivo de los corredores “badasses” parece ser machacarse, traspasar sus límites y volver a casa hechos una sonriente y sudorosa mierda. ¿El objetivo del yoga? Euh…, aun no lo sé, pero creo que sí que es diametralmente opuesto.

Aprovecho el post cortito para hacer un poco de publicidad:
http://www.meetup.com/Yoga-Challenge-in-Barcelona/

Tengo que comprarme una esterilla nueva, porque la de camping rellisca cosa mala, aunque las del décathlon son muy pequeñas para mí.

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El viceculo que ha superado la fuerza del culo

Oh, qué interesante, has ido a correr otra vez. Yo el otro día comí melocotones. Creo que voy a hacer un blog de la fruta que como. Eran de viña, eh!.

Bué, sí, era esto o ir a la playa (sin ser el día de la toalla he cargado una todo el día) o ir al bar de los jueves (o algo así) con los del trabajo. Pero me sentía fuerte, no hacía tanto calor y, qué carallo, hay que forzar un poco más la máquina.

Hoy he descubierto la otra ruta. La salida es la de siempre, la entrada del parque en la calle Pujades, luego atraviesas el parque saliendo por el zoo, sigues hasta las dos torres y luego sigues el mar hasta el hotel. Una vez allá, subes hasta el mirador, das una vuelta tonta, vuelves a bajar las ejhalera y no sé cómo (soy incapaz de hacer mapas mentales) vas por el paseo de la Barceloneta, y recorres todo el puerto, los restaurantes y tenderetes, no sé cómo has vuelto a la Barceloneta y vas al Moll de la Fusta, y das la vuelta (pasé dos veces por la entrada a la ronda) y acabas en el parque otra vez.

Esta vez éramos muy pocos. Estaban los Die Hard y los novatos patatas. Y luego yo. Siempre pasa lo mismo, empezamos todos juntos, los pros se escapan, y cuando llegamos al mar, me quedo con el último de la fila. Esta vez fue una chica Malaya. Bueno, es bajita, y dice que hace años que no corre. Cualquiera “que hace años que no corre” acaba barriendo el suelo conmigo. O soy una gran caca, o algo de esos años queda, una reserva de “corredumbre” que yo no tengo.

Pero esta vez no lo he hecho tan mal. Cuando llegamos al hotel vela, los escapados se fueron a hacer la vuelta por no sé dónde, y nos encontramos con un experto, un controlador, que se había quedado a esperar al grupo para guiarlos. Y corrimos con él. Con los grandes. Más o menos fui aguantando, siempre detrás. A veces me quitaba las gafas, para alejarme un poco de la realidad. Pero llegó un momento que me alejé tanto que no sentía las piernas ni el cuerpo ni nada. Estaba mareando, acalorado, la cabeza me latía. Sentía como si fuera botando, como si fuera Pistorius. Me asusté y me paré. Me senté y seguí andando, y ni me di cuenta de que me habían estado esperando. Luego seguí corriendo hasta que me paré en las escaleras de la Estación de Francia. Seguid sin mí! Seguí andando hasta el parque y corrí el último tramo para quedar bien y salir en la foto.

Estaba hecho polvo. Pero al terminar, hacer la foto y hablar un poco, no sé como, me volvieron las fuerzas. Como cuando tenías al Goku en un agujero enorme, con la cara llena de magulladuras (eran unas pupitas de nada ahora que lo pienso) y el ojo medio guiñado, y haciendo ese ruidito, com kk-kk…k..k-kk. que no tuvieron narices de doblar y, cuando el maloso se da la vuelta, empiezan a elevarse piedritas por encima del buraco y sale el héroe volando, con un aura brillante y un peinado tecnicolor… Has ganado una rayita más de resistencia.

Va, pon la foto, nenaza, que lo estás deseando.

The end is far


Estos papelitos me los ha dado hoy un casual runner. Hay que decir que todos esos casuals, comparados conmigo son unos farsantes, o sea, unos profesionales. Este arquitecto de sesenta años, que dice que siempre hay tiempo para llegar a la meta, porque tiene pensado seguir corriendo hasta los noventa, está de vacaciones en Barcelona y aprovecha para correr con más gente e intentar colar algún libro. Traía uno de regalo para el organizador del grupo, pero como éste está de vacaciones, pues se lo llevó a su hotel, o dondequiera que viviera. Los dibujos me han gustado mucho, linea clara, pintados con lápices de colores. Me recuerdan un poco a los de Sergio Aragonés. Y el tío hizo en su California natal una especie de logo para el grupo. ¡Qué mono! Estaba un poco preocupado porque los ratolins llevan el escudo de Ejpaña y a lo mejor eso molestaba als de la ceba. (A mí solemente me molesta el escudo, sobretodo por la corona).

Este hombre, y otro chico inglés, fueron mis compañeros de carrera. La idea es elegir al que parezca más petado. Y no preocuparse, porque el más petado siempre voy a ser yo. Así que este señor, todo chispa, corriendo con un libro en la mano como Haile Gebrselassie, se puso a contar (en inglés, of course) su historia de arquitecto/dibujante y la de toda su familia. Yo, que no puedo correr y traducir a la vez, no entendí por qué, cuando llegamos a la playa desde la Ciutadella, nos apartamos de la ruta. En lugar de seguir el mar hasta el fòrum, fuimos en dirección al Hotel Vela (Hotel double-U para los guiris), para luego volver a girar al llegar a la Barceloneta. La ruta debe ser la mitad de la acostumbrada, pero no sé qué me pasó que, como siempre, tuve que abandonarles. No me dolía nada, ni estaba demasiado agotado, pero no podía seguir corriendo. Algo me decía que si seguía, me iba a romper. Y no quería pasarlo mal, así que hice lo que quedaba de camino (poco) andando.

Cuando era pequeño e iba de colonias/acampadas, los monitores decían que yo me quería mucho. Que siempre estaba dispuesto a hacer el burro, y parecía que me iba a matar (como todos los niños), pero en realidad tenía mucho cuidado en no hacerme daño. Y podía perder todos los calcetines, el saco, la mochila, y me daba igual. También recuerdo cuando aprendí a ir en bici. Me costó mucho y aprendí muy mayor. Y destrocé la bici, porque cuando me iba a caer, saltaba y dejaba que el trasto se fuera a la mierda. En algún momento supongo que dejé de quererme a mí y cuidar maś a los objetos. O eso dice mi escafoides. A lo mejor es hora de cambiar.

Cuando llegué a la meta, ahí estaban mis dos colegas angloparlantes. El dibujante se marchó, llevándose su libro, un poco triste. Estuve a punto de pedirle que me lo dejara a mí, pero se largó enseguida. Y luego fueron llegando los que hicieron el recorrido reglamentario. Y luego, la foto reglamentaria.

Como buena quinceañera, voy a poner los enlaces de las fotos de la meta de la semana pasada y la de hoy. La semana pasada también hice trampa, pero no mucha. Empecé demasiado rápido, y me adelantaron todos, como a Pierre Nodoyuna. Y, luego me doblaron todos. Me enganché al último grupo (quedaba muy poquito hasta el Fòrum, no hice taaanta trampa) y llegué con ellos. La primera semana, la única en que hice todo el recorrido, no llegamos a tiempo para la foto.

http://www.meetup.com/Barcelona-casual-road-runners/photos/10210582/149026852/
http://www.meetup.com/Barcelona-casual-road-runners/photos/10097392/

Un sueño

Estoy hablando con alguien, no recuerdo con quién. Me señala mi muslo derecho y me pregunta por mi tatuaje. Tampoco recuerdo haberme hecho un tatuaje, pero es cierto: medio borradas, bien grandes, hay unas letras en mi pierna. Creo que son chinas, porque hay tres rayitas y recuerdo el primer superquè de la quinzena del club super 3, en el que preguntaban cómo se escribía tres en xinès, y era igual que una de las letras de mi pierna. Supongo que el tatuaje me lo haría algún día que estaba borracho, o algo, pero no me preocupo porque parece que se está borrando solo.
Tampoco sé por qué estoy desnudo, pero esto en mis sueños es normal; nunca le doy mucha importancia.
El caso es que la persona con la que hablaba ya no está, así que me pongo a correr, por el campo. Me cruzo con mucha gente, algunos corren también y hablo con ellos. Forrest Gump. Sigo corriendo y me cruzo con un grupo monjas-lamas corredoras. No van rapadas, pero llevan túnicas color azafrán. Mmm. Monjas corredoras color azafrán, esto lo pensé en el sueño… Al ser consciente de que eran monjas, me avergoncé de mi desnudez pero por suerte me di cuenta de que yo también llevaba una especie de manto, así que pude hablar tranquilamente con los monjas, mientras corría, hasta que sonó el despertador. Radio Nacional Clásica.

Let’s run like badasses

Ayer fui a correr con otros seres humanos.

Hace tiempo, buscando grupos de conversación en lenguas extranjeras, me recordaron esta página: meetup.com. Es una especie de mezcla entre facebook y página de un club de “algo”. La gente pone sus intereses, dónde viven y, bingo, ya pueden quedar y dedicarse a sus morbosas aficiones. Y la web gana dinero con esto. Quién me recomendó la web me dijo que, aunque no hubiera grupos de conversación en alemán, tanto si te apuntabas a un grupo de senderismo o de alcoholismo, te ibas a encontrar con montón de guiris que no saben español.

Estas cosas me dan un poco de respeto. Cualquier secta internacional, o traficante de órganos internacional, u organización criminal estándar internacional lo tendría fácil para captar incautos con un mensaje del palo: “Hello! Acabo de llegar a la ciudad y quiero conocer gente alegre y extrovertida para hacer mil cosas juntos”. Pero bueno, la quedada era en el Parc de la Ciutadela, al aire libre y en zona civilizada. Tendría oportunidad de defender mis órganos (internos y externos).

Así que nada, toca salir a correr… en metro. Mi equipamiento de corredor es: la camiseta que he llevado todo el día, un bañador (los pantalones de correr no tienen bolsillos), las llaves de la portería y del buzón (donde dejo las otras llave) y una cartera improvisada hecha con un papel doblado donde guardo un billete de dinero, una tarjeta de metro y el carnet. Y comerse catorce paradas de metro sin nada que leer.

Creo que llego temprano (no llevo reloj, tampoco), porque solamente hay una chica que se nota que también espera una cita a ciegas. Inglesa. Se nos une un chino americano del norte. Luego viene el organizador, alemán. Y luego más gente de sus respectivos países. Al final era verdad, todo muy internacional, com els planetaris del Capità Planeta.

Empezamos bien. Correr es muy fácil, y es cuesta abajo. No me canso, je, je. El organizador me hace preguntas típicas en inglés y yo aprovecho para intentar entablar conversación en alemán. ¡Error! Correr y hablar alemán requiere un esfuerzo sobrehumano. Los mismos alemanes (los que no están muy entrenados), si tienen que hablar mientras corren, no declinan y ponen el verbo donde les parece en las frases. Más o menos fui aguantando el tipo hasta que llegamos al paseo marítimo pero, poco después de pasar las dos torres, el atleta me preguntó por mi opinión de la Merkel. Gasté todas las fuerzas para decir “Ich bin nicht einverstanden mit ihr” y me rendí. Sigue tú solo hijo mío, sálvate y no me esperes. Si todo va bién, nos reencontraremos a la vuelta.

Seguí andando, sudando y jadeando (es increíble la de cosas que se pueden hacer a la vez), siguiendo el paseo marítimo, intentando recordar dónde estaría la parada de metro más cercana. Los demás participantes me adelantaban, a algunos los reconocía y a otros no, hasta que alguien me dio una palmada en la espalda.

Era la primera chica, la inglesa. Ella llevaba un ritmo más bajo que el resto del grupo, porque había tenido un bebé hacía pocos meses y se lo tomaba con calma. Yo estaba bastante petado pero no me costó seguirla. En ese momento me di cuenta de la importancia de no correr solo, en plan autista. Cuando corres solo, no tienes nada en qué pensar y te obsesionas en llegar, en hacer números (vueltas, tiempos) y te agotas antes. Y si corres con alguien que está por encima tuyo, es casi peor. La chica me dijo que mi compañero, el alemán, era ultramaratoniano y que hacía carreras de 100 km. Malísima elección.

Nosotros dos debíamos ser los últimos del grupo, como cuando el Garci y yo en clase de gimnasia dábamos vueltas al parque de los pato y siempre acababámos llegando con el grupo de las niñas, con el corazón a más de 200 pulsacions. Pero lo hicimos. Llegamos al Fòrum y dimos la vuelta hasta la entrada del parque, round trip. No muy rápido, pero sin dejar de correr. Y hablar. Le expliqué mis problemas de articulaciones y me habló bastante de un libro que se llama “Born to run” (ahí, plagiando al “Boss). El libro, por lo que me explicó y he mirado por el internet, habla de las técnicas de correr y del diseño del calzado deportivo. Las bambas intentan amortiguar sobretodo con el talón y los expertos intentant corregir la sobrepronación. Los pies planos como yo somos pronadores, y la idea es correr repartiendo el peso entre el talón y el exterior del pie. La nueva tendencia, un poco hippie-naturista, es correr descalzos, apoyándonos sobre todo en los dedos y la planta del pie. Así se amortigua y se reparte más el golpe contra el suelo, y las caderas y rodillas sufren menos. Así explicado, parece que tiene sentido. Pero correr así me parece ideal para cuadrúpedos. Mi gata corre así, de puntillas y suavemente, pero no tiene que apuntalar dos metros de altura en cada paso. No sé, buscaré el libro en la biblioteca.

Cuando llegamos a la salida-meta, la chica dijo que seguramente todos estarían en un bar de los alrededores, como habían hecho en las otras salidas. Pero allí no había nadie, nos habían abandonado, por perdedores. Así que Ms. coche escoba me dijo que ella vivía allí al lado, me indicó un paki donde podía comprar agua y se fue a casa. Me bebí el litro y medio casi de golpe y me armé de paciencia para aguantar 14 paradas de metro otra vez. Por suerte pude sentarme y dibujar mi culo con sudor en uno de los asientos del metro. Volveremos a correr, pero no esta semana y menos este jueves, que tengo un puzzle empezado.

El grupo al que me apunté:

Barcelona Casual Runners

Barcelona, ES
1,632 Runners

Hi and welcome to the Barcelona Casual Road Runners group!We are a bunch of sociable runners of all levels who enjoy running in good company. Chatting is an integral part of …

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Monday is Montjuic!

Monday, Jul 21, 2014, 8:00 PM
4 Attending

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El profesor iluminati que dice por qué hay que correr descalzos y volver a la naturaleza:

Muestra gratuita, el mulá Nasrudín:

Mulá Nasrudín